miércoles, 28 de agosto de 2013

ENSEÑANDO A LEER Y A ESCRIBIR: LAS PRIMERAS SEMANAS


Las siguientes reflexiones y sugerencias tienen el propósito de dar una orientación general a los maestros de primer grado que están en proceso de ayudar a los niños a aprender a leer y a escribir.

Son ideas y recomendaciones que se construyeron a partir de la experiencia de maestros que están enseñando a leer y a escribir y que toman como base lo que los niños saben y su proceso “natural” de adquisición de la lengua escrita.


PRIMERO EL NOMBRE DE CADA NIÑO: UN BUEN COMIENZO.

De acuerdo con las recomendaciones de especialistas en la enseñanza de la lectura y la escritura de niños pequeños (alfabetización inicial), un buen comienzo para que los niños adquieran conocimiento sobre la lengua escrita es partir de su nombre.

Se recomienda que los maestros de primer grado, en los primeros días de clases, le entreguen a cada niño su nombre escrito (sin fotos, ni colores, ni ninguna otra señal) para que lo revise, lo compare con el de otros compañeros y sepa distinguirlo. No se trata de que se aprenda todas y cada una de las letras o los sonidos que lo conforman, sino de que, al menos al principio, lo visualice de manera global, lo sepan distinguir por la extensión o la forma. (Paciencia, el conocimiento de las letras viene después).

Hay otro tipo de actividades en las que se puede usar y practicar la escritura del nombre propio de los niños, algunas de ellas las describo en la nota ¿CÓMO EMPEZAR LA ENSEÑANZA DE LA LECTURA Y LA ESCRITURA? que se encuentra en este misma página (búsquela en la sección NOTAS que se encuentra a su izquierda).


DESPUÉS DEL NOMBRE… A USAR LA LENGUA ESCRITA

Después de algunos días de trabajar con su nombre (puede ser durante toda una semana), se recomienda realizar actividades en que los niños tengan contacto con materiales escritos de circulación social: libros, carteles, volantes, reglamentos, letreros de la calle o la escuela, etc.  Algunas actividades son las siguientes:


  • Usar el horario de trabajo del salón (si no se tiene habrá que hacerlo). Primero leerles a los niños lo que dice en ese horario, explicarles qué es y para qué se usa. Más tarde, pedirles a algunos que traten de decir qué toca cada día: se trata de que infieran, que busquen pistas para tratar de descubrir qué dice; en ningún caso se trata de que deletreen o lean sonido por sonido, debe ser una lectura global.
  • Recorrer las instalaciones de la escuela para identificar y leer los letreros que hay: nombre de la escuela, letreros que indican cada grado y grupo, anuncios comerciales, carteles de promoción, etc. Unas preguntas que pueden servir para que los niños comiencen a reflexionar sobre lo que las palabras dicen pueden ser: ¿Qué creen que dice ahí? ¿Dónde dirá “escuela”? ¿Dónde dirá “segundo grado”?, etc.
  • Y por supuesto: leerles en voz alta todos los días: pueden ser cuentos, pero también noticias (de temas que les puedan interesar), puede leerles una canción o poema; puede llevar al salón los carteles que se encuentre en la calle y leerles lo que ahí se anuncia. Aparte de que pueden ir observando las formas de las frases y las palabras (y fijándose también en algunas letras), pueden aprender los usos sociales de diferentes textos.
  • Otras actividades que pueden hacer es: Organizar la biblioteca del salón de clases; revisar portadas de libros para identificar el autor, el título del libro y la editorial y para tratar de inferir de qué puede tratar; y elaborar entre todos el reglamento del salón de clases, mediante el proceso en que los niños le dictan al docente lo que quieren escribir.  Estas actividades vienen recomendadas en los Programas de estudio de español oficiales y vigentes. PERO ESTO SERÁ MOTIVO DE OTRA NOTA; es decir CONTINUARÁ…